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Servicio de enseñanza para las iglesias
Queridos hermanos, Habéis tenido que esperar hasta que llegue este circular ... - nos da lástima - pero aún queda lo dicho, os deseamos mandar un circular cada trimestre. Seguro que ya estáis curiosos por saber como continuará, después de que en el último circular hemos hablado de la fe de Abraham. Bueno - ahora seguimos prácticamente con el próximo capítulo "Evangelio - ¿Acto o Camino?"… También aquí se trata de….- pero leed ahora vosotros mismos. Os deseamos mucho beneficio de la lectura. Vuestro Thomas Michael y Edith Acevedo Rodriguez de Scheidt Evangelio - ¿Acto o Camino?
Desde hace años tenemos que ver con personas que buscan ayuda, pero también con tales que anhelan sinceramente
el restablecimiento de la iglesia de Cristo. La mayoría de ellos tienen una necesidad común: no hallan verdaderos
progresos. Los unos quedan atados en la estrecha cárcel de sus pecados y los otros son atacados de siempre nuevas
olas de desengaños. Así el estado espiritual permanece en un mínimo; todo lo que resucita de ese mínimo de vida
del espíritu, tarde o temprano, es arrastrado. ¿A que se debe esa decadencia en todos los aspectos de la vida
cristiana? ¿Quién puede detenerla y quién tiene una verdadera solución? La infiltración del evangelio en los últimos días
Nuestro dilema ya comienza con la fundación de nuestra fe. En gran parte estamos afectados de un "evangelio
del tiempo final" el cual en verdad no existe. Ese "evangelio" ya no consiste de un fluir continuo
de vida, como todavía era al principio, sino de distintos actos aislados. Estos actos se suceden el uno al otro
como acciones acabadas y aisladas: el acto de conversión, el acto de renacimiento, el acto del bautizo en agua,
luego quizás todavía el acto de bautizo en el Espíritu Santo. También, en ciertos tiempos oportunos, hay unos
cuantos actos verbales de testimonio. Cuando vamos a las asambleas e iglesias se festeja el "acto de la Santa
Cena" y al final naturalmente no debe faltar el "acto de la predicación". En realidad, nuestras
visitas del culto no son otra cosa que "actos", aislados del resto de nuestra vida entera, que llegan a
su fin con el "amén" del pastor o el sonar de las campanas. Luego uno regresa a la vida cotidiana, un
"mundo y una realidad" totalmente diferente. Todos los actos tienen algo en común: Todos pueden ser
realizados con relativamente poco esfuerzo y luego pueden ser apuntados como "cumplidos" en la lista de
los "deberes cristianos". Pero un tal "entendimiento de actos" falta por completo en el evangelio predicado por los apóstoles. Ellos siempre hablaban solo de un CAMINO, quiere decir de un proceso dinámico continuo. Por eso los primeros discípulos estaban todavía continuamente consientes de un DESARROLLO y para ellos el evangelio estaba inseparablemente conectado a ese desarrollo espiritual consecutivo. Naturalmente que su camino empezó con la conversión. Pero nunca lo entendieron solo como un acto, sino como lo que es en verdad: el primer "paso" en el Camino hacia la realidad espiritual. Por esa razón en el primer siglo se hablaba del evangelio exclusivamente como de un "camino" y no como hoy en día de una "confesión". Así leemos por ejemplo en Hch. 9.2, que Saulo pidió cartas de los sumos sacerdotes, "a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este CAMINO, los trajese presos a Jerusalén." Aún veinte años más tarde cuando Pablo servía en Efesio, leemos: "Pero endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el CAMINO delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos ..." "Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del CAMINO" (Hch. 19.9, 23). Al principio todo el mundo hablaba del evangelio como de un CAMINO, aún los adivinos (Hch. 16.17)1 y gobernadores (Hch. 24.14, 22)2 . Sin embargo, todo ha venido como Jesucristo lo predijo: "... angosto es el CAMINO que conduce a la vida, y son pocos los que LO (¡el Camino!) encuentran" (Mt. 7.14). Durante años hemos predicado que solamente pocos encuentran la "puerta" pero así no está escrito. Quien lee la Biblia exactamente, reconoce algo diferente. Jesús no habla de la puerta sino del CAMINO; ése es el que encuentran pocos. Por eso actualmente en todo el mundo diez miles de almas encuentran la puerta. Pero porque hemos elevado demasiado a ese pasar por la puerta como si fuese el "acto de actos", luego no se interesa nadie por el Camino. ¿Y aparte, porque se deberían de interesar, si ya ha sido encontrado lo más esencial? Tampoco debemos unir la puerta con el Camino a una unión barata, así como si fuesen dos palabras que se pueden intercambiar, como si finalmente tuvieran la misma significación. Según el testimonio de Jesús, el Camino empieza inconfundiblemente después y no antes de la puerta estrecha. Por eso notamos lo siguiente: En la verdadera sucesión tras Jesús no existen "actos" separados y aislados. En el reino de Dios solamente hay comienzos coherentes que se desarrollan continuamente hasta llegar a la plena madurez. Esto vale para todos los sectores, en cuanto a la penitencia o a la conversión, en cuanto a cualquier bautizo o a la cena, si se refiere al renacimiento espiritual o a la participación a cualquier culto etc. Quisiera aclararlo aún más con los siguientes ejemplos: La Penitencia solamente toma su comienzo con el confesar de los pecados. No es solamente un acto, porque la Biblia enseña que la penitencia es una nueva y extensa forma de pensar - un Camino continuo de cambio de opinión. Verdadera penitencia no solamente toma una nueva dirección al "confesar", sino también de subordinación en todo el pensar bajo los pensamientos de Dios. Esto lo hace continuamente y en todo. Este es el contenido correcto de la palabra griega "Metanoia" ((hacer) penitencia). Del mismo modo, el bautizo en agua también solamente es el primer paso en el Camino del "considerarse muerto en fe". Así como las personas, después de un entierro, tienen que seguir viviendo en la irrevocable realidad que aquella persona ya no está entre ellos, así de real debe tomarlo un recién bautizado, después del primer paso del bautizo en agua, ante de su vida hasta ahora: De ahí en adelante jamás llevará su vida por su propio mando. La Cena tampoco es un acto de compasión de misericordia ni tampoco una acción mágica; lástima que en tantas asambleas e iglesias se suele usar de esa forma. Cuando bebemos la sangre de Cristo y comemos Su carne, nos fortalecemos acordándonos del hecho, de que somos participantes de la salvación perfecta y cumplida. Ese recuerdo de la muerte y resurrección de Jesús nunca debe ser "celebrado" como acto olvidando nuestro estado real. En la Cena practicamos la posición en fe, la cual mantenemos durante toda la semana. ¡Durante toda la semana deberíamos comer Su carne y beber Su sangre! "Hagan esto en memoria mía," dijo Jesús (Lc. 22.19b). ¡Memoria (en griego: Ana Mimnesko) quiere decir, mantener una preocupación intensa sobre el estar consiente de la salvación! Venimos muchas veces a los cultos con ciertas necesidades y penurias. Jóvenes o adultos, siempre tenemos un cierto punto que no tenemos todavía debajo de los pies, sea en la santificación personal o sea en la perfección conjunta de la iglesia. Por lo tanto la Cena del Señor es una "fiesta anticipada" de cada triunfo que todavía no hemos logrado. En la Cena marchamos determinadamente hacia nuestro próximo enemigo y también le proclamamos el triunfo de nuestro Señor y con ello la segura derrota del enemigo en todos los aspectos. Somos santificados únicamente por la fe en la sangre de Jesús y no empleando toda clase de esfuerzos. Pero no solamente el perdón de los pecados, sino también la purificación completa de todos los vicios y todo pecado está incluida en ésta salvación completa. En la celebración de la Cena nos consolidamos nuevamente en fe en esas verdades. En cierto modo tensamos de nuevo los lazos de nuestras tiendas, afilamos de nuevo el arma de la promesa y apuntamos de nuevo nuestro arco hacia la meta. La Cena es el descanso y el refresco en el Camino de la santificación completa. ¡La santificación tampoco es un acto! Porque después de la Cena seguimos proclamando en fe continuamente: "¡Ningún enemigo ni nada profano son más fuertes que la sangre del Cordero, también este defecto es vencido y tiene que fugarse!" Existe una diferencia entre "dado" y "hecho": Como nos es dado un Camino de salvación completa progresamos en fe por ese Camino hasta que sea hecho completamente nosotros. ¡Solo al que tiene, le será dado! Con respecto a la visita del culto es lo mismo. Cada sermón debería de ser en fondo una piedra de edificación más en el Camino común de toda la iglesia. Para las primeras iglesias los días de trabajo no eran más que una continuación de la reunión y las reuniones no eran más que la continuación de la vida cotidiana. ¡Jesús resucitó y ascendió a los cielos! Nadie de los que vivían en fe sabían de antemano como continuaría la historia bajo el caudillo elevado. ¡Y tampoco lo podemos saber nosotros! Nadie sabía, de qué manera y por medio de quién, Jesús se iba a comunicar la próxima vez. Una vez lo hizo por medio de mujeres, otra vez por medio de los apóstoles, otra vez por un peregrino pasajero etc. Jesús hablaba a uno durante su trabajo, al otro le hablaba durante la noche por una visión y en otra ocasión se manifestaba por medio de dones de gracia espirituales en medio de reuniones. Así la vida cotidiana y la reunión eran un continuo y único culto. Por eso hablamos de nuestros encuentros ya no de "cultos" sino simplemente de reuniones. ¡El culto no es un acto! El verdadero culto es un Camino infinito y continuo, que acontece en todo momento y en todo lugar, para luego ser llevado a las reuniones y ser continuado con todos en común. Todas las realidades espirituales, dadas por medio de dones, predicaciones y diversos acontecimientos, deberían ser acogidas por los creyentes y ser "incubados como huevos". Deberíamos vivir en una sola y no en dos realidades diferentes. Los resultados espirituales de las reuniones pertenecen a la vida cotidiana y los resultados espirituales de la vida cotidiana a las reuniones. Por eso, quien aún regresa después de las reuniones simplemente "a la otra realidad" vive todavía de acuerdo a un "evangelio del tiempo final en actos" y sigue bastante lejos del Camino del verdadero evangelio. Un epílogo de autocrítica
Qué trágico es, que nos consideramos entre los "salvados" por causa de algunos "actos" cumplidos,
mientras que miramos despectivamente con grandes dudas a los de las iglesias oficiales, etc. En esto, en realidad solo
nos hemos desarrollado hacia abajo del nivel de la "justificación católica por medio de obras" hacia el nivel
de una "religión confesiosa" sin obras. ¡Adonde nos ha llevado este "evangelio del tiempo final"!
En nuestros ojos nos vemos mejores que los "Testigos de Jehová" o los "Nuevos Apóstoles" u otras
"Sectas cristianas" parecidas. ¿Pero somos verdaderamente tanto más adelantados que ellos? Con respecto
a las religiones desconocidas, nos vemos comprometidos a la verdadera fe y suponemos no ser solamente religiosos como los
otros. Pero cuantos moros y otras religiones del oeste han declarado que nosotros los cristianos ya les somos sospechosos,
solo por el hecho de que nuestras mujeres no se quieren someter a sus maridos y se visten con falta de moral. Quizás
tenemos nuestros argumentos teológicos para esto. Pero sus mujeres cubren el cuerpo entero por la moral y renuncian, por
pudor, a toda clase de diversión refrescante en la playa y muchas otras cosas más. Esto lo hacen durante 365 días al año
y a pesar de temperaturas, en la mayor parte, insoportables. ¿Qué precio pagamos nosotros por nuestra consagración?
¿Es realmente nuestro Camino tan superior al de los "religiosos"?Continuará...
Reuniones en Walzenhausen - Suiza
1 “Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, quienes os anuncian el camino de salvación.” 2
“Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis
padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas ...” |